Distopías, feminismo y finales felices para arrasar en los Emmy

“Tiene diferentes finales, depende de si estás jugando en modo de uno o dos jugadores” afirma Davis,al principio de San Junípero (3×04 de Black Mirror). Y es que la serie distópica de la temporada en Netflix ha sido el espejo negro, como si Lewis Carroll hubiera pasado por aquí para hacer un “Alicia en el país de las Pesadillas”. Pero curiosamente, sólo el capítulo de las bolleras enamoradas que se buscan y encuentran en las diferentes épocas de la cultura Pop; ha salido ganador en los Premios Emmy de este año.


El capítulo es rompedor, dentro del clima excéntrico de todos los capítulos -inconexos- de la serie. Y es que en primer lugar, se trata del único con un final feliz #loveisintheair
No sólo eso; ¡la pareja protagonista no es heterosexual! Y para colmo interracial ¿Y cómo nos pone esto?: contentas, porque además son personajes tratados con respeto e inteligencia. Las actrices que dan vida al episodio, Gugu Mbatha-Raw (Kelly) y Mackenzie Davis (Yorkie), estuvieron bien elegidas. Y dentro de lo que se puede esperar de “los viajes en el tiempo” como parte del género, el capítulo, como una minipeli, rompe con el concepto de la nostalgia para acercarse a la más bella Saudade con bandas sonoras, videojuegos y alusiones a la TV y el cine de las épocas. Como en el resto de la serie, nos preguntamos la naturaleza de los bajos actos humanos, que no tienen que ver con la tecnología sino con el uso que hacemos de ella. ¿Se puede ser más intemporal?

La segunda serie favorita por los abonados a HBO está -también- protagonizada por Mujeres; pero dejando atrás el rancio clima exclusivamente doméstico de Desperate Housewifes, es la miniserie Big Little Líes la que cuenta los derredores de la vida de tres mujeres que conviven con las normas de una sociedad políticamente correcta, mientras intentan conciliar familias, trabajos y los más animales instintos, entre estos el de supervivencia. 

Y es que la trama es compleja pero se intuye, los temas centrales son la violencia doméstica, el bulling y la normalización de la violencia hacia las mujeres. Nicole Kidman, Shailen Woolley y Reese Witherspoon dan vida a las protagonistas de la historia y, sin dramatizar, meten caña a alcaldes, ex-maridos y traumas violentos; todo con una nube de intriga por un asesinato que no conoceremos hasta el último capítulo… Y además son amigas; se protegen, se cuidan y,  empatizan con cada figura que se muestra vulnerable: sin importar género, edad, raza o trifulca personal. La conclusión de la serie es no demonizar a nadie porque somos todos muy humanos (menos el malo). Destaca la banda sonora y también hay una playlist en Spotify.

Por último, y por eso más importante… Coronada como mejor serie de drama (y qué dramón), The Handmaid`s Tale es el mundo distópico que las feministas abolicionistas pudieran diseñar cuando se habla de gestación subrogada… Pero, en un análisis más profundo (propio de alguien que ha visto esta serie no una ni dos ni tres, sino tres veces) diremos que la serie lo tiene todo; amor, deseo, guerra, régimen autoritario, religión, represión social, refugiados, lucha de poderes, violencia de clases… Independientemente de lo que extraigan diversos sectores de la histeria colectiva, la serie apuesta por la crítica social en forma de previsión de “lo que puede pasar” si gente como Trump toma el poder y continúa además deteriorándose nuestro apreciado planeta Tierra. Pero es que las muestras de las luchas de clases no se reducen a ricos y pobres, sino a todos los estratos que han sido oprimidos: los pobres, las mujeres, la diversidad sexual y familiar, en general los disidentes, aquellos que piensa por sí solos, y que suponen una desviación en un perfecto sistema irreal y utópico-distópico.
Las historias personales de las criadas, protagonistas sin duda de la trama, se mezclan con la condición impuesta de objetos para la reproducción, de la fertilidad se desprende la maternidad como imperativo moral,  y de esto dependen las vidas de todos los personajes del distrito de Gilead, también las de los dominadores.

La serie es un insulto a nuestra inteligencia, por eso está mal entendida por los colectivos histéricos e histriónicos, pero incluso su prota, Elisabeth Moss, comentó en alguna entrevista que de lo que precisamente se trata es de visibilizar algunas prácticas y no normalizar otras como la violencia hacia las mujeres (bis)
Basada en la novela de Margaret Atwood, y aunque las interpretaciones de varios personajes, mezcladas con la producción y fotografía impecables nos han hecho abrir los ojos como platos, no se nos quitan si quiera las ganas de leernos el cuento, ni de jugar al Scrabble 😉
Mucho amor a las de color escarlata ♥

Autor: Antropoploga

Antropóloga, aprendiz, emprendedora y escritora... me va la ironía, la crítica y la reflexión. El pensamiento único y yo no nos llevamos bien; tan pronto detecto un dogma, se me vienen falacias a la cabeza, y luego falos. Un sinvivir.

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