Alicia en el País de la Pedofilia.

Noviembre del 2010, se desata la ira contra Amazon por la puesta en venta del libro «Guía para el pedófilo» de Philip Greaves II. El gigante de las ventas aseguraba que «es censura no vender ciertos libros simplemente porque pensemos que su contenido es inaceptable«. Y realmente es cierto; es censura, y por eso el libro ya no está. Su autor pasó 3 meses y medio en prisión y no sabemos cuánto tiempo en tratamiento (…)
El título completo de la obra es La Guía del Pedófilo para el Amor y el Placer: un código de conducta para los amantes de los niños. En L`Anthropoplogie no hemos conseguido ningún ejemplar, así que no podemos saber cuál era su contenido (ni por supuesto tener una opinión al respecto).

No menos exenta de (malas) críticas, Lolita, de Vladimir Nabokov, fue publicada por primera vez en 1955… y hoy es considerada una de las obras maestras de la literatura universal… aunque la verdad es que mucha gente sigue sin distinguir entre pedofilia y pederastia, o peor; entre consentimiento implícito y violación.

Los Versos Satánicos, American Psicho o El Origen de las especies, de Darwin, también fueron libros polémicos que tuvieron en algunos casos problemas de publicación, y en otros de legalidad para su autor. (También las mujeres, los homosexuales y los transexuales, dependiendo de la época, han ido a la cárcel en numerosas ocasiones por cosas que tienen que ver con el escándalo público, la inmoralidad y la incitación a los placeres…)

Recientemente ha sido en la revista Código Nuevo donde hubo polémicas con la autora de la «Entrevista a un pedófilo«, Loola Pérez, acusada (afortunadamente sólo por el feminismo hegemónico -de twitter-) de incitación a la pederastia y otros delitos. Es curioso cómo coinciden características de los acusados en distintos momentos históricos.

La censura es un manto negro que promete la ignorancia de las gentes; más moldeables siempre si piensan dentro de un orden. La falta de educación emocional y sexual es una clara deficiencia en la era de la posverdad, en la que enfrentamos el pensamiento único en cada ámbito. Esto, por suerte, se combate con pensamiento crítico.
Pero ¿qué ocurre con temas específicos como la pedofilia? ¿Por qué nos resulta escandaloso, incómodo y obsceno per se? ¿Se trata de el pensamiento único normalizando de nuevo una conducta, una visión… no dejándonos pensar ni estudiar un fenómeno?

No queremos convertir, por defecto,  una temática en parte de una caja de pandora social que dejamos cerrada en nombre de lo políticamente correcto. Qué aburrido sería, ¿no?
Porque no somos políticamente correctos, en este post he querido transmitiros una reflexión sobre la censura, la sexualización y el comportamiento de las personas y la información en las redes sociales. (Y una vez introducido, y justificado para que no quepa lugar a dudas sobre mala praxis, os cuento la cosa)
Alicia en el País de las Maravillas es una gran obra, su creador, el matemático Lewis Carroll, era pedófilo; al menos profesaba un amor romántico por Alice, la hija de unos amigos que fue la inspiración para el personaje protagonista de su obra. Así lo muestran algunos documentos de Carroll, cuyo nombre real era Charles Lutwidge. Confusa, despiadada, divertida y enfadada por las incongruencias del mundo en el que vive, el personaje de Alicia explica de alguna forma la dosis de sensualidad en el resto de la obra: el gato sátiro que se teletransporta y aparece debajo de las faldas, el conejo que curiosamente es símbolo de la pureza y de la lujuria al mismo tiempo, las escenas ménaje à trois con personajes de fábula, siempre mayores que Aliciael gusano que fuma opioides, el resto de drogas que toma la niña a lo largo del cuento… Desde luego, la obra es para adultos, y, escrita por un pedófilo, resulta una de las mejores historias jamás contadas. Tanto por su fondo como por su forma. Después de todo, hasta los locos son capaces de hacer cosas maravillosas (…)

«¿Quién decide qué es lo apropiado?
Y si decidieran ponerse un salmón en la cabeza, ¿lo usarías?»
Alicia en el País de las Maravillas

Aquí añado: la diferencia entre Pederastia y Pedofilia está clara y podéis conocer sobre el mismo tema en este artículo, uno es un delito y el otro está en continuo estudio y análisis para su clasificación como trastorno y otras variantes cómodas de gestionar por los médicos. No todos los pederastas son pedófilos, ni todos los pedófilos inquieren en el delito de abuso. 

Aún con la posibilidad de conocimiento que nos ofrece el maravilloso mundo de internet, hay grandes confusiones y revuelos cuando salen a la luz temas que «desordenan» nuestro perfecto (pero inverosímil) imaginario colectivo. Pruebas de esto encontramos en la alarma que se extiende viral cada vez que hablamos de pedofilia, o en la difusión desmedida de las noticias que encontramos «incómodas», con la (mala) suerte de que la mayoría de personas no hacen un esfuerzo por contrastar la información, y precipitan una opinión radical y negativa, muy propia de un estado de la posverdad en el que la exaltación de los estados de ánimo y la normalización de determinadas conductas e ideas, se prefieren a la realidad de cómo se desarrollan los acontecimientos.

Si todo el mundo se ocupara de sus asuntos, el mundo giraría mucho  más rápido.
Alicia en el País de las Maravillas.

La semana inaugural de Noviembre nos brindó un buen ejemplo: La noticia de que Millie Bobby Brown (la actriz de 13 años que lo peta en Stranger Things con su cara de profundo sufrimiento) es elegida como una de las mujeres más sexys de la televisión, hace rechinar los dientes de mojigatxs y femilistxs varios… Se extiende como la pólvora, es un insulto a la integridad de esta inocente niña, está hipersexualizada, es cosificada, víctima de un sistema patriarcal opresor en el que ni ella misma puede defenderse porque las víctimas son sólo eso; víctimas, y las niñas, de consumo masculino…» pero luego de un par de días resulta que no.
Que primero; el artículo original se titulaba «Why Tv is more sexy than ever?», y en él se incluían actuaciones de diferentes actrices. Se trataba de alabar su trabajo. Por si fuera poco, la niña muestra a lo largo de la serie pocas alusiones a «su sexualidad».
Segundo; la palabra sexy tiene varias acepciones, una de ellas no alude al contenido sexual y se corresponde con aquello que resulta atractivo, glamuroso y de moda o popular.

Tercero, y no os asustéis; lo sexy no es exclusivamente adulto; tanto en su acepción sobre la sexualidad, como en la que hemos mencionado antes. Al contrario de lo que podríamos pensar para mantener un estado normal moral de nuestra mente, los niños (también las personas mayores y las discapacitadas, para incomodidad de muchos) poseen una sexualidad particular, propia y natural. Con el tiempo se desarrolla y pasa por fases, podéis leer a algunos antropólogos y psicólogos para corroborar esto, y en cada cultura el conjunto de la sociedad orienta de forma particular los impulsos.

La conclusiones de este artículo son un poco preocupantes;
Por un lado, creo que, con el uso que hacemos de las redes sociales, debemos estudiar dos cosas: Inglés y periodismo, porque se nos está dando mal eso de contrastar información. Y porque grandes obras del pensamiento crítico están escritas en inglés, pero además las series es mucho mejor verlas en versión original.

«La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad»
Alicia en el País de las Maravillas

Por otro lado, la censura a ciegas, la alarma social, logran perpetuar una falta de educación social, sexual y empática, que sustituye perfectamente al conocimiento por una crítica desde el pensamiento único. Las referencias que hemos usado para la postura que aquí se cuestiona (cuestionar es diferente a criticar), las pueden encontrar en internet, en los numerosos artículos, algunos de alcance masivo y escritos por adalides del feminismo. Así, queridos lectores, una vez más no puedo deciros qué pensar, pero os invito a ese pensamiento crítico, seguramente encontréis algo que, como Alicia, no andabais buscando.

«Todo tiene una moraleja, sólo falta saber encontrarla»
Alicia en el País de las Maravillas.