Estado, Sociedad y Empresa III. Ciudades Human Friendly

Sevilla, Madrid, Barcelona, París, Londres… Podemos hacer una enumeración de ciudades grandes, turísticas e intensamente transitadas. Algunas son ciudades patrimonio, en todas viven personas que pertenecen a ellas. Forman parte de una identidad cultural, o de varias. Pero en todos los casos existe una fuerte relación con la Urbe.

En general, resulta atractiva la vida en la ciudad; recursos de ocio, cultura y trabajo al alcance de casi todos. Opciones, grandes superficies, ¿dónde está el problema?

La vida en las ciudades en realidad no es cómoda, tampoco es cómodo vivir en un pueblo pequeño que haga necesario un desplazamiento en coche, si valoramos las variables tiempo, dinero y contaminación, para hacer una actividad en familia como ir al cine.

Pero la vida en las ciudades tiene limitaciones diarias. Y todas tienen que ver con la movilidad, el espacio y el desplazamiento.
Ir al trabajo o a la universidad, se hace incompatible con hacer otras actividades por el tiempo que requiere llegar de un lugar a otro. Tener vehículo propio dejó de ser práctico en el momento en que los coches inundaron las calles. Obstaculizan nuestro día operaciones sencillas como recoger o recibir un paquete, ir a la compra, o acudir a hacer una gestión. Sin anomalías, nuestras rutas cotidianas en una ciudad resultan aparatosas por la cantidad y el volumen de los vehículos, y muy nocivas para el medio ambiente.

Para seguir circulando en los núcleos y hacerlo de una forma cada vez más cómoda y eficiente, no es posible continuar con el aumento del número de vehículos. El espacio y el tiempo son las variables que más importan a las personas, y la tecnología ha de estar puesta al servicio de esto. Convertir la ciudad en un lugar en el que el desplazamiento deje de suponer conflictos con el normal funcionamiento de nuestro tiempo es tentador, y es la tendencia asumida por algunas nuevas empresas en torno al concepto Human Friendly; simpatizar con las personas es amoldar el lugar a sus necesidades. El problema de los vehículos familiares es que han resultado una herramienta demasiado grande y con demasiadas exigencias para ser viable y sostenible para la mayoría de personas y entornos. El coche no sólo ocupa más espacio del que usa su dueño, sino que además ocupa lo mismo que varias personas, invadiendo lo que de otra forma pertenecería a toda la comunidad. Esto, sumado a la necesidad de recursos y la generación de residuos, ilustran al coche (en el formato que conocemos) cada vez más como algo cuyo uso y consecuencias perjudica más al conjunto de la urbe de lo que la beneficia. 

Afortunadamente, estamos siendo testigos de un cambio de paradigma que afecta al modo de vida en las ciudades y lo van a convertir en algo más eficiente y sostenible. El cambio de paradigma de la necesariedad de aplicar el Human Friendly no sólo nos afecta por los lugares a los que queremos ir, y el espacio que ocupamos para ello o en consecuencia de poseer vehículo propio, sino también por aquello que queremos hacer llegar a nosotros. Sabemos que las facilidades que ofrece internet y la aparición de multitud de e-commerce de grandes y pequeñas compañías, convierten en más sencilla y por tanto más cómoda la compra virtual; sin embargo, sobre todo en las ciudades por su difícil acceso para los vehículos de transporte clásicos, la entrega y recogida de los productos continúa suponiendo un incordio en la mayoría de los casos.

Soluciones de última milla, bots y vehículos cuyo combustible nada tiene en común con el petróleo, son nuestra salvación para despejar la urbe y hacerla más agradable al paseo. En nuestra mano está conocer y orientar la tecnología para que esto ocurra.

Si os ha gustado este post, no os perdáis el siguiente; hablaremos de City Learning,  Big data y empresas tecnológicas que despegan en el campo de la movilidad, teniendo en cuenta las necesidades humanas en la ciudad y con el medio ambiente.

Fuente: HUB Movilidad Conectada.
Imágenes: Ilustraciones de John Holcroft.